Una de las cosas que más me gustan de viajar es ver algo cotidiano bajo una luz diferente y más interesante.
En Fiji existe una tradición de tatuajes completamente alejada de la función decorativa que tienen en nuestra cultura occidental. Forma parte de su legado polinésico. El maestro tatuador , llamado Tahua, es una mezcla de médico, consejero espiritual y chamán.
El término "tatuaje" (tatoo en inglés, pronunciado tatú) tiene un origen polinesio. La palabra polinesia "ta" significa golpear y la expresión "tau-tau" hace referencia al choque entre dos huesos. Solían ser de diente de tiburón o ballena. En la tradición polinésica se dice que "un cuerpo sin tatuar es un cuerpo estúpido".
Como en otras culturas, los diseños de los tatuajes en la cultura fijiana antigua determinaban la genealogía, el rango y la evolución personal de cada persona. Los tatuajes empezaban a los 12 años como un rito de madurez y seguían toda la vida, contando la historia del individuo. Es una tradición que estuvo en decadencia hasta que a mediados de los 80 la pasión occidental por los tatuajes resucitó el arte los viejos maestros.
Para realizar un tatuaje tradicional polinésico, el Tahua lee el aura de forma intuitiva y habla con el iniciado. El maestro tiene una consideración parecida a un guía espiritual. El iniciado, antiguamente, ayunaba unos días antes, aunque ahora ya no es así.
Rynal me presentó un Tahua muy reconocido y puedo decir que desprendía un maná (energía) especial. También hablamos con iniciados que lucían grandes áreas tatuadas en su cuerpo. Decían que el proceso es muy doloroso, pero soportable…